lunes 20 de septiembre de 2010

Nuevos proyectos piloto en Chile



Acabamos de regresar de Chile, donde se han llevado a cabo algunas experimentales innovadoras sobre cultivo de trufas en el país. Una de ellas es la primera inoculación en un campo de avellanos de Tuber borchii en el continente americano usando la Mycoforest technology. Debido a que se trata de suelos volcánicos, trumados, con un pH de 5,96, aplicamos 9 toneladas de dolomita para subir el pH. Esta aplicación se hizo homogéneamente en una superficie de 1ha.
Otro de estos proyectos es la introducción de Tuber melanosporum y Tuber uncinatum en bosques nativos de Nothofagus sp. En concreto se ha inoculado un bosque de Nothofagus glauca, que en Chile llaman popularmente “roble”, de unos 20 años de edad. Previa a la inoculación, el bosque se raleó, quitando más de la mitad de los pies para permitir la entrada de luz necesaria a la trufa. En este caso la mayor parte del suelo es calizo, con texturas francas, aunque a modo experimental se contempla subir el pH esparciendo caliza en polvo en algunas zonas. 

 Aunque existen experiencias positivas previas de micorrización de Nothofagus oblicua con Tuber melanosporum en vivero y sabemos que la micorriza resultante se mantiene en campo 6 años más tarde (los árboles, incluso, presentan quemado) no existen experiencias con N. glauca. Este proyecto se enmarca en nuestra apuesta por el desarrollo de la truficultura asociada a especies nativas en cada país. Los bosques nativos de Nothofagus se asemejan a la ecología en la que fructifica la trufa de borgoña en el centro de Europa y pueden ser por ello un buen huésped para el Tuber uncinatum.

 En septiembre empiezan a fructificar las Cytarias de las que ya hablé el año pasado, en las ramas de los robles. En este caso dos variedades: el digueñe, mas pequeña, y la pinatra, que fructifica en robles de más edad, más grande y sabrosa, pues su interior tiene un jugo parecido a la miel. Las probamos en ensalada con limón y cilantro y aunque no tiene un sabor marcado, el color y textura dan al plato una nueva apariencia.

Saludos,
Marcos Morcillo



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domingo 5 de septiembre de 2010

trufas en Australia 4


Siguiendo con el comentario de Miguel sobre los pocos días de heladas que se dan en el Sur de Australia y si ello puede afectar a la producción de trufas. Aquí en España las truferas de trufa negra más meridionales que encontramos en Andalucía tienen entre 60 y 80 días de heladas, las de trufa de verano solo 10 días de heladas. Cerca de donde tenemos el laboratorio en Barcelona, existen truferas de trufa negra a tan sólo 150m.s.n.m. y a 500m de distancia en línea recta del mar, donde casi nunca hiela, aunque en esta zona el factor limitante es más la falta de agua en verano, que la falta de heladas en invierno.
En Australia, no obstante tienen un gran problema con la producción de trufas, y es que una gran parte de las trufas salen podridas y no sabemos exactamente porqué. Las producciones son excelentes, por ejemplo una plantación de 3000 árboles de 10 años ha producido unos 200kg de trufa negra este año, ¡pero la mitad podridas! una de las causas podría ser que riega demasiado, unos 25mm cada semana desde primeros de primavera hasta otoño (tienen casi 5 meses sin lluvia) y el suelo es poco drenante. Parace fácil aconsejarle mejorar la textura y drenaje del suelo y regar algo menos, pero por lo que parece lo está haciendo bien de cara a la formación de primordios y engrosamiento de las trufas, así que quizás deba reducir el agua a finales de verano y principio de otoño, donde si llueve en exceso es fácil que algunas trufas se pudran. 

Saludos,
Marcos Morcillo

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